La Defensa Nacional con la Bandera de Belgrano

Por Pablo Felizia

Se tuvo que hacer soldado porque no lo era. Enfrentó a Inglaterra, al virreinato, creó y enarboló una bandera capaz de unir al ejército y al pueblo en este rincón del mundo. Luchó y murió pobre. Hasta los dientes le robaron un par de diputados cuando trasladaron su cuerpo al mausoleo que lo reivindica. Pero ahí está Manuel Belgrano en nuestra historia y si a las 3 de la tarde el virrey no renuncia, lo tiro por la ventana o lo derribaré con mis armas, dijo, a fe de caballero, allá por 1810. Formó parte de la construcción de un nuevo Estado y dio batalla por la independencia. Eso, entre otras tantas enseñanzas, nos dejó este hombre al cual celebramos cada 20 de junio. 

Días atrás, Israel comenzó un nuevo ataque contra Irán y mató a altos mandos militares y científicos, amparados en una guerra preventiva, bajo el argumento de detener el avance nuclear de ese país. La respuesta iraní llegó con misiles sobre Tel Aviv y bases militares israelíes. El conflicto avanza y escala su agresividad. En las últimas horas, Rusia profundizó su ataque tras la invasión a Ucrania con misiles que caen sobre Kiev. En el mundo hay 56 conflictos armados que involucran a 92 países. El papel que jueguen Estados Unidos, la Unión Europea y China en los próximos días son claves. Dijimos que sonaban las campanas de una nueva guerra mundial. La situación empeora a diario.     

Semanas atrás llegó a la Argentina el jefe del Comando Sur de Estados Unidos y su visita confirmó el objetivo de ese país de garantizar su posicionamiento militar en el paso interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico con la construcción de un puerto militar o de submarinos que enfrente, a su vez, las pretensiones de China en la región. 

El presidente Javier Milei avanza en su alineamiento a Estados Unidos, Inglaterra e Israel. No es solo una decisión política, económica y diplomática, es sobre todo estratégica de carácter militar e involucra a nuestro país en la disputa mundial entre grandes bloques imperialistas y colonialistas. 

Algunos hechos: el discurso del presidente el 2 de abril donde abogó por la autodeterminación de los ocupantes en Malvinas; la designación de Mariana Plaza como embajadora en Londres; la instalación del radar de LeoLabs; la solicitud de formar parte de la OTAN como socio global; el conjunto de medidas económicas que llevan al hambre y a la pobreza a nuestro pueblo; el blanqueo de capitales que beneficia al narcotráfico, el crecimiento de la deuda externa, la fuga de dólares diaria; la destrucción de la ciencia y el sistema universitario; el cierre de las empresas medianas y pequeñas y la desocupación; la búsqueda permanente del cambio de funciones de las Fuerzas Armadas a fuerzas de seguridad bajo el pretexto de enfrentar el narcotráfico o de cuidar las fronteras, y de Gendarmería y Prefecturas a fuerzas policiales para la represión interna, entre tantas otras. Todas medidas de indefensión nacional. 

La falta de una política de Estado de Defensa Nacional, desde 1982 a la actualidad, no es un argumento que sirva para disimular la política antinacional, de liquidación de la unidad territorial y de disolución de la Argentina que lleva adelante el gobierno de La Libertad Avanza. El fin de la política de promoción industrial en Tierra del Fuego sin un plan para garantizar el trabajo a las familias y su continuidad en la zona, es una muestra más del camino de indefensión. Territorio más población es soberanía: eso está en juego.  

Inglaterra cuenta en Malvinas y en las islas adyacentes con una base militar, una de las más grandes de la OTAN, donde es mayor la cantidad de efectivos militares que la población civil. Propone, desde ahí, apropiarse del Sector Antártico Argentino y parte del Chileno. En los últimos meses Estados Unidos e Inglaterra realizan ejercicios militares en la zona con tropas de otros países como Kosovo. En Malvinas, la empresa israelí Navitas Petroleum, participa del saqueo de nuestros recursos hidrocarburíferos junto a la potencia ocupante. Israel también es proveedor de moderno armamento para sostener la ocupación colonial. China posee una base militar en Neuquén que pertenece a su ministerio de Defensa y otra base en San Juan.

 En su reciente viaje a Israel, Milei volvió a ratificar el objetivo de trasladar la Embajada Argentina de Tel Aviv a Jerusalén, en 2026. Espera, así, un supuesto resultado electoral que le de luz verde. Esta medida viola resoluciones internacionales, la legislación nacional y nos involucra en la guerra desatada por Israel. Además es un hecho peligroso y grave para la causa de Malvinas ya que pone en riesgo el apoyo de los países árabes a nuestros derechos soberanos. Circuló una foto de Netanyahu, primer ministro israelí, con un mapa de la Argentina.

La desmalvinización toma un nuevo carácter. Con Milei, se ejecuta con la fragmentación de la integridad territorial argentina, siendo el conjunto estratégico del Atlántico Sur, archipiélagos australes, Sector Antártico Argentino, Patagonia argentina y litoral marítimo argentino los territorios amenazados de manera directa o indirecta por la política del gobierno de La Libertad Avanza. 

Milei ha venido a disgregar la unidad nacional y a socavar de manera definitiva las capacidades argentinas para un proyecto independiente. La extranjerización de nuestras tierras con grandes extensiones se constituyen en verdaderos Estados dentro del Estado Nacional, como ocurre con Joe Lewis y sus aeropuertos. No se debe olvidar para la Defensa Nacional, el reconocimiento de las tierras ancestrales a los pueblos originarios ni la disputa por el río Paraná, clave para toda América del Sur.

En un país como el nuestro, con una parte del territorio ocupado y un mundo en guerra, la tarea inmediata es la pelea por la independencia, el nacimiento de un nuevo Estado Nacional para el pueblo y la patria, que garantice la alimentación, la salud, la educación y los derechos democráticos amenazados por el gobierno de la Libertad Avanza; la industria nacional y la ciencia para la Defensa. En este medio hemos publicado 15 puntos, un programa, entre los que se destacan la anulación de los Acuerdos de Madrid y la derogación de la Ley de garantías a las inversiones británicas entre otras. 

Hay un camino para una Defensa Nacional disuasiva, integral e integrada; la Defensa Nacional como la gran política del pueblo y su Nación en la que todos los factores nacionales se unan para garantizar la protección de todos los que habitan el suelo argentino, sostener la unidad territorial, recuperar los territorios usurpados en el momento y el modo que sea conveniente para la Nación, y defender el derecho a la autodeterminación y el ejercicio pleno de la soberanía en todos los campos de la vida de nuestro país.  

Aprendimos de Belgrano y de los patriotas. Como en 1806 y 1807, como el 25 de mayo de 1810 y como tantas otras fechas que pusieron a nuestro país un paso más cerca de su independencia. 

Reconquistar el patrimonio nacional, establecer la soberanía popular y la independencia argentina son las tareas pendientes. Y entonces, algún día, la Bandera de Belgrano flameará en los mástiles de Malvinas y en el pecho de nuestro pueblo, a fe de caballeros, a fe de damas.